Pray with the Pope
In the name of the Father, and of the Son, and of the Holy Spirit. Amén.
Lord of creation,
You gave us the fertile earth and, with it, our daily bread,
as a sign of Your love and providence.
Today we recognize with sorrow
that millions of brothers and sisters continue to suffer from hunger,
while so many goods are wasted at our tables.
Awaken in us a new awareness:
that we learn to thank for every food,
to consume simply,
to share with joy,
and to care for the fruits of the earth as a gift from You,
destined for all, not just a few.
Good Father,
make us capable of transforming the logic of selfish consumption
into a culture of solidarity.
May our communities promote concrete gestures:
awareness campaigns, food banks,
and a sober and responsible lifestyle.
You who sent us Your beloved Son Jesus,
broken bread for the life of the world,
give us a new heart, hungry for justice and thirsty for fraternity.
May no one be excluded from the common table,
and may Your Spirit teach us to see bread
not as an object of consumption,
but as a sign of communion and care.
Amen.
Reza con el Papa León XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la creación,
Tú nos diste la tierra fecunda y, con ella, nuestro pan de cada día,
como signo de tu amor y providencia.
Hoy reconocemos con dolor
que millones de hermanos y hermanas siguen padeciendo hambre,
mientras tantos bienes se desperdician en nuestras mesas.
Despierta en nosotros una nueva conciencia:
que aprendamos a agradecer cada alimento,
a consumir con sencillez,
a compartir con alegría,
y a cuidar los frutos de la tierra como un don tuyo,
destinado a todos, no solo a unos pocos.
Padre bueno,
haznos capaces de transformar la lógica del consumo egoísta
en una cultura de solidaridad.
Que nuestras comunidades promuevan gestos concretos:
campañas de sensibilización, bancos de alimentos,
y un estilo de vida sobrio y responsable.
Tú que nos enviaste a tu amado Hijo Jesús,
pan partido para la vida del mundo,
danos un corazón nuevo, con hambre de justicia y sed de fraternidad.
Que nadie quede excluido de la mesa común,
y que tu Espíritu nos enseñe a mirar el pan
no como un objeto de consumo,
sino como un signo de comunión y cuidado.
Amén.
