Death of Pope Francis / Muerte del Papa _ Bishop’s Homily 04.21.25

by Msgr. Robert Siler

Pilgrims of Hope

Homily for Monday the First Week of Easter after the death of Pope Francis

Most Reverend Joseph J. Tyson, Bishop of Yakima

Peace be with you! So many of us were surprised by the death today of our Holy Father Pope Francis. Yes, we knew he was sick. But we also saw him released from the hospital, his visit on Saturday with Vice President J.D. Vance and his Easter greeting to well-wishers on the plaza of Saint Peter Basilica. His “Ubi et Orbi” message given each Easter was pointed and direct. He spoke of the need to care for migrants and refugees. He suggested their plight is directly related to the warfare and violence around the world. He had a special place in his heart for the life of the Church on the peripheries.

Yakima might be a consider on the peripheries. Right after I came to Yakima as bishop, I had the privilege of concelebrating the Canonization Mass for the first woman indigenous saint: Kateri Tekakwitha. As we were lining up for the opening process in Rome about to head onto the plaza of Saint Peter’s Basilica, a master of ceremonies came up to me and ask where I was from. “Yakima.” “Where?” “Yakima,” I repeated. “Is that in Japan?” he said.

But during our late January 2019 ad limina visit with Pope Francis, after we bishops from the Pacific Northwest had our group time with him, he made a point of greeting each of us personally. When he got to me, he switched into Spanish and specifically thanked us for our efforts on behalf of migrants and refugees here in Central Washington. Apparently he had been well briefed that Yakima is not in Japan!

Even more, how liturgically appropriate that we uplift his death as we open Easter season. The Gospel for this Monday – the first day after Easter – could not be more appropriate. The women race back excited from the empty tomb. Excitement literally leaps off the pages from this Gospel from Saint Matthew. Jesus, crucified and tortured to death, is thus considered to be dead beyond dead. No one could come back after such a crushing death being nailed to the cross.

And yet the unexpected occurs. In their haste to go back to the brothers, they run into the resurrected Jesus. He goes out to greet them after his horrendous death.

This is what we can expect too. Yes, we are sad at the death of Pope Francis. But the empty tomb sends us out. Pope Francis, even as he dies, sends us out as Pilgrims of Hope during this Jubilee Year of 2025. It is that very sending that allows us to encounter anew the Risen Lord coming out to greet us. Expect to be greeted by the Risen Lord! Expect that on the other side of our sadness and grief, the Lord goes forth to greet us.

In the death of Pope Francis, we can see his focusing our mission: to be better Pilgrims of Hope! To spread the joy of the Gospel as emissaries of hope! To show others the empty tomb, not as a sign of death, but as a sign of the rising of Christ.

This is perhaps what the Holy Father Pope Francis was noting when he thanked us during the 2019 ad limina visit right before the COVID-19 shut down. He saw us as Pilgrims of Hope. He saw, in what many might consider to be the peripheries, the great hope of the Church: Christ reaching out, greeting us as he did the women leaving the empty tomb. May we embrace the mission that still lies ahead!

May we join our prayers with millions of Catholics around the world as we pray for the man to be selected to become the next Holy Father. May we root ourselves in the confidence of this Good New of Christ’s rising! May we become ever more clear on the specific mission given to us by Christ and articulated by our deceased Holy Father Pope Francis: to be Pilgrims of Hope!

Peace be with you!

Photo: Pope Francis washes the foot of a refugee during Holy Thursday Mass of the Lord’s Supper at the Center for Asylum Seekers in Castelnuovo di Porto, about 15 miles north of Rome March 24, 2016. The pope washed and kissed the feet of refugees, including Muslims, Hindus and Copts. (CNS photo/L’Osservatore Romano, handout)

Bsp Homily – Pope Francis Death 2025

Peregrinos de Esperanza

Homilía para el lunes de la 1º semana de Pascua tras la muerte del Papa Francisco

Reverendísimo Joseph J. Tyson, obispo de Yakima

¡La paz del Señor esté con ustedes!

A muchos nos sorprendió el fallecimiento de hoy de nuestro Santo Padre, el Papa Francisco. Sí, sabíamos que estaba enfermo. Pero también vimos su salida del hospital, su visita el sábado al vicepresidente Vance y su saludo pascual a los fieles en la plaza de la Basílica de San Pedro.

Su “Ubi et Orbi” de cada Pascua fue directo y conciso. Habló de la necesidad de atender a los migrantes y refugiados. Sugirió que su difícil situación está directamente relacionada con la guerra y la violencia en todo el mundo. Tenía un lugar especial en su corazón para la vida de la Iglesia en las periferias.

Yakima podría estar en las periferias del mundo. Justo después de mi llegada a Yakima como obispo, tuve el privilegio de concelebrar la Misa de Canonización de la primera santa indígena: Kateri Tekakwitha. Mientras hacíamos fila antes de entrar en la plaza de la Basílica de San Pedro, un maestro de ceremonias se me acercó y me preguntó que dónde era “Yakima.” “¿Qué dónde está Yakima?” repetío. “¿Está en Japón?”

Pero durante nuestra visita ad limina con el papa Francisco a fin de enero del 2019, después de que los obispos del Pacifico Noroeste tuviéramos nuestro tiempo de grupo con el Papa Francisco, él se aseguró de saludarnos personalmente a cada uno. Al llegar a mí, cambió al de hablar en italiano al español y nos agradeció específicamente nuestros esfuerzos en favor de los migrantes y refugiados aquí en el centro de Washington. ¡Al parecer, a él si le habían informado bien de que Yakima no estaba en Japón!

Es más, ¡qué litúrgicamente apropiado que elevemos su muerte al inaugurar la Pascua! El Evangelio de este lunes, el primer día después de Pascua, no podría ser más apropiado. Las mujeres regresan corriendo emocionadas de la tumba vacía. La emoción salta literalmente de las páginas de este Evangelio de San Mateo. Jesús, crucificado y torturado hasta la muerte, es considerado, por lo tanto, muerto más allá de la muerte. Nadie podría regresar después de una muerte tan devastadora al ser clavados en la cruz.

Y, sin embargo, ocurre lo inesperado. En su prisa por regresar con sus hermanos, se encuentran con Jesús resucitado. Él sale a saludarlos después de su terrible muerte.

Esto es lo que también podemos esperar. Sí, estamos tristes por la muerte del Papa Francisco. Pero la tumba vacía nos envía como peregrinos de la esperanza durante este Año Jubilar de 2025. Es ese mismo envío el que nos permite encontrarnos de nuevo con el Señor Resucitado que sale a saludarnos. ¡Esperen ser recibidos por el Señor Resucitado! Esperen que, más allá de nuestra tristeza y dolor, el Señor salga a nuestro encuentro a saludarnos.

En la muerte del Papa Francisco, podemos ver el enfoque de nuestra misión: ser mejores peregrinos de esperanza. ¡Ser agentes de la alegría del Evangelio! Por eso, queremos mostrar a otros la tumba vacía, no como signo de muerte, sino como signo de la resurrección de Cristo.

Esto es quizás lo que el Santo Padre, el Papa Francisco, quiso señalar cuando nos dio las gracias durante la visita ad limina de 2019, justo antes del confinamiento por la COVID-19. Nos vio como peregrinos de la esperanza. Vio, en lo que muchos podrían considerar las periferias, la gran esperanza de la Iglesia: Cristo extendiéndose, saludándonos como lo hizo con las mujeres al salir de la tumba vacía. ¡Que abracemos la misión que aún nos espera!

También unámonos en oración a millones de católicos de todo el mundo para orar por el cardenal que será elegido para convertirse en el próximo Santo Padre. ¡Que nos arraiguemos en la confianza de esta Buena Nueva de la resurrección de Cristo! Que tengamos cada vez más clara la misión específica que Cristo nos dio y expresó nuestro difunto Santo Padre, el Papa Francisco: ¡ser peregrinos de la esperanza!

¡La paz del Señor esté con ustedes!

Foto: El Papa Francisco lava los pies de un refugiado durante la Misa del Jueves Santo de la Cena del Señor en el Centro para Solicitantes de Asilo en Castelnuovo di Porto, a unos 24 kilómetros al norte de Roma, el 24 de marzo de 2016. El Papa lavó y besó los pies de refugiados, entre ellos musulmanes, hindúes y coptos. (Foto CNS/L’Osservatore Romano, folleto)

Bsp Homilia – Papa Francisco Muerte 2025