The Pope Video – May 2024/ El video del Papa

by Stephanie Sanchez

Let us pray that men and women religious, and seminarians, grow in their own vocational journey through human, pastoral, spiritual and community formation, that leads them to be credible witnesses of the Gospel.

Pope Francis – MAY 2024

Every vocation is a “diamond in the rough” that needs to be polished, worked, shaped on every side.
A good priest, sister or nun, must above all else be a man, a woman who is formed, shaped by the Lord’s grace, people who are aware of their own limitations, and willing to lead a life of prayer, of dedicated witness to the Gospel.
Beginning in the seminary and the novitiate, their preparation must be developed integrally, in direct contact with the lives of other people. This is essential.
Formation does not end at a certain moment, but continues throughout life, integrating the person intellectually, humanly, affectively, spiritually.
There’s also preparation to live in community – life in community is so enriching, even though it can be difficult at times.
Living together is not the same as living in community.
Let us pray that men and women religious, and seminarians, grow in their own vocational journey through human, pastoral, spiritual and community formation, that leads them to be credible witnesses of the Gospel.

Oremos para que las religiosas, los religiosos y los seminaristas crezcan en su camino vocacional a través de una formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria, que les lleve a ser testigos creíbles del Evangelio.

Papa Francisco – MAYO 2024

Cada vocación es un “diamante en bruto” que hay que pulir, trabajar, al que hay que darle forma en todas sus caras. Un buen sacerdote, una monja, deben ser primero de todo un hombre, una mujer formados, trabajados por la gracia del Señor. Personas conscientes de sus límites y dispuestas a llevar una vida de oración, de dedicación al testimonio del Evangelio. Su preparación tiene que ser integral, debe desarrollarse ya desde el seminario y el noviciado, en contacto directo con la vida de las demás personas. Esto es fundamental. La formación no se acaba en un momento determinado, sino que va continuando a lo largo de toda la vida, a lo largo de los años integrando a la persona, intelectual, humana, afectiva, espiritualmente. Y también, su preparación para vivir en comunidad, tan enriquecedora la vida en comunidad, aunque a veces puede ser difícil. Porque no es lo mismo vivir juntos que vivir en comunidad. Oremos para que los religiosos, las religiosas, los seminaristas, crezcan en su camino vocacional a través de una formación humana, pastoral, espiritual y comunitaria, que les lleve a ser testigos creíbles del Evangelio.