Led by the Spirit; Tempted by Satan _ Rite of Election Homily 02.18.2024

by Msgr. Robert Siler

“Led by the Spirit; Tempted by Satan”

Homily for First Sunday of Lent and Rite of Election 2024
Genesis 9:8-5; 1 Peter 3: 18-22; Mark 1:12-15

Most Reverend Joseph J. Tyson, Bishop of Yakima

Peace be with you!  What does it mean to be free?  Our sacred scriptures this First Sunday of Lent give us some clues and here’s the most interesting one.  “The Spirit drove Jesus out into the desert, and he remained in the desert for forty days, tempted by Satan.”  I’m going to repeat that phrase: “The Spirit drove Jesus out into the desert, and he remained for forty days … tempted by Satan.”

Now that’s a bit of stopper, isn’t it!  I don’t know about you but I can quite easily find temptation all on my own, thank you! In my daily life, I don’t have a felt need for the Spirit of God to lead me out into the desert only to be tempted by Satan.  Satan seems to be doing just fine without the GPS of the Holy Spirit!

Indeed, a couple of weeks ago, I went to exercise at Anytime Fitness to work out a bit.  I was on the stationary bike riding away.  Next to me another woman was riding away as well.  But she had the big screen TV tuned to a cooking show.  The TV program was showing proper ways to melt down cubes of butter so they didn’t burn and then they paraded a whole number of very fattening butter-rich recipes.  While we were all pedaling away we were also all watching as these folks on the cooking show ate butter infused gourmet foods.  Why, I wondered, were we watching a live menu when we were all clearly at the gym to lose weight? Why are we here at the gym, I wondered, and why are we tempting ourselves this way?

Just why was Jesus led by the Spirit into the desert in order to be tempted by Satan?  Indeed, why would the Spirit lead anyone into the desert for the purposes of being tempted by the devil?  And in terms of my opening question what does this have to do with freedom.

Well, one possible answer comes from Dom Anscar Vonier, OSB.  He notes:  “Goodness itself, sanctity itself, is fostered by the proximity of evil.”  Citing St. Augustine, Dom Anscar Vonier goes on to note:  “It pleased God to make good come out of evil.  God could have abolished all evil in his omnipotence.  But he did not.  He did a better thing.  He made good come out of evil.  He makes sanctity come out of it.  He makes martyrs through the cruelty of man and gives the Church the most glorious traditions of fortitude and courage through the very presence of enemies in her midst and around her walls.  When the great day of harvest comes, sanctity will be found so great and so high by the very reason of the wickedness that encompassed it.”

Simply put, the temptations of Jesus by the devil in the desert serve as a kind of resistance training building up our strength in human freedom.  Jesus becomes more himself – more freely God – if you will, through his forty days in the desert.  The same is true for me and for you.  Human freedom grows through our capacity to resist sin and evil.

This is the freedom given to us by Christ himself!  It is a freedom not determined by a green card or a birth certificate.  As a church this is the freedom we proclaim to every person – born and unborn, English speaking and Spanish speaking, documented and undocumented.  It is a freedom that crosses all frontiers, knows no boundaries and is not defined by any race, language, or culture.  It’s a freedom that can never be taken away by the Caesars of this world and – as we learn from the life of Jesus – it’s a freedom that not even a tortuous death on the cross can destroy.  Yet it’s also the very core of freedom that gives – not only to our own American democracy, but also to democracies everywhere – their moral and spiritual ground.  Ultimately this freedom in Christ conditions the possibility of our own human flourishing.

“Repent and believe in the Gospel!”  Those final words we just heard from the Evangelist St. Mark delineate that path of a true and lasting interior freedom that spreads the love and mercy of Christ throughout the world.  The three Lenten disciplines of prayer, fasting and almsgiving are meant as a kind of spiritual gymnastics – resistance training against daily temptations if you will – that strengthen us to follow Christ and thus become more loving, more merciful, more patient and thus more free as human beings.

So welcome to your Church! Welcome to your safe haven of sanctuary!  Welcome to your space of human freedom! Welcome to this season of Lent that will sanctify you and free you to become the best person God created you to be by imaging our Lord and Savior Jesus Christ.  Peace be with you!

Art: “Temptation of Christ in the Wilderness,” Juan de Flandes (1450-1519), Public domain, via Wikimedia Commons

Homily – Rite of Election and First Sunday of Lent 2024 (B)

“Guiados por el Espíritu; Tentados por Satanás”

Homilía para el Primer Domingo de Cuaresma 2024
Génesis 9, 8-5; 1 Pedro 3, 18-22; Marcos 1, 12-15

Reverendísimo Joseph J. Tyson, obispo de Yakima

¡La paz del Señor esté con ustedes! ¿Qué significa ser libre? Nuestras sagradas escrituras de este Primer Domingo de Cuaresma nos dan algunas pistas y aquí está la más interesante: “El Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás.”  Voy a repetir la frase: “El Espíritu impulsó a Jesús a retirarse al desierto, donde permaneció cuarenta días y fue tentado por Satanás.”

¡Ahora eso es un poco tarugo, no es así! ¡Yo no sé ustedes pero yo fácilmente puedo encontrar la tentación por mi propia cuenta, gracias! En mi vida diaria, no siento la necesidad del Espíritu de Dios para que me lleve al desierto sólo para ser tentado por Satanás. ¡Parece que Satanás lo está haciendo muy bien sin el GPS del Espíritu Santo!

De hecho, hace un par de semanas, fui a Anytime Fitness a hacer un poco de ejercicio.  Yo estaba pedaleando en la bicicleta estacionaria. Al lado mío una mujer también estaba pedaleando. Pero ella tenía una gran pantalla de televisión en donde había un programa de cocina. El programa de la televisión mostraba la forma correcta de derretir la mantequilla para que no se queme y luego empezaron a mostrar una serie de recetas ricas en mantequilla que por supuesto engordan. Mientras todos estábamos pedaleando también estábamos viendo a esta gente en el programa de cocina comiendo alimentos gastronómicos imbuidos en mantequilla. ¿Por qué, me preguntaba yo, estábamos viendo esta clase de menú cuando claramente todos estábamos en el gimnasio para perder peso? ¿Por qué estamos aquí en el gimnasio y por qué estamos tentándonos nosotros mismos de esta manera, me preguntaba yo?

Justamente ¿por qué Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para que fuera tentado por Satanás? En realidad, ¿por qué el Espíritu llevaría a alguien al desierto con el propósito de ser tentado por el demonio? Y en cuanto a mi pregunta inicial ¿qué tiene que ver esto con la libertad?

Bueno, una respuesta posible viene de Dom Anscar Vonier, OSB. Él señala: “La bondad misma, la santidad misma, es fomentada por la proximidad del maligno.” Citando a San Agustín, Dom Anscar Vonier continúa indicando: “A Dios le complace sacar algo bueno de lo malo. Dios en su omnipotencia pudo haber abolido todo lo malo, pero no lo hizo. Hizo algo mejor. Hizo que algo bueno saliera de lo malo. Hizo que la santidad saliera de ello. Hizo mártires de la crueldad del hombre y le dio a la Iglesia la más gloriosa de las tradiciones de fortaleza y valor a través de la verdadera presencia de los enemigos en su medio y alrededor de sus paredes. Cuando llegue el gran día de la cosecha, la santidad que se encuentre será tan grande y tan alta por la misma razón de la maldad que la circunda.”

En pocas palabras las tentaciones de Jesús por el diablo en el desierto sirven como una especie de resistencia a la formación de la construcción de nuestra fuerza en la libertad humana. Jesús se hace más a sí mismo – más libremente a Dios – si se quiere, a través de sus cuarenta días en el desierto. Lo mismo es cierto para mí y para ustedes. La libertad humana crece a través de nuestra capacidad de resistir el pecado y el mal.

¡Esta es la libertad que Cristo mismo nos dio! Es una libertad no determinada por una tarjeta verde o por un certificado de nacimiento. Como iglesia esta es la libertad que proclamamos a cada persona – nacida o no nacida, ya sea que hable inglés o español, documentado o indocumentado. Esta es una libertad que cruza todas las fronteras, que no conoce límites y que no es definida por ninguna raza, idioma o cultura. Es una libertad que no puede ser quitada por los Césares de este mundo y – según aprendemos de la vida de Jesús – es una libertad que ni siquiera la muerte tormentosa en la cruz puede destruir. Sin embargo, también es la misma esencia de la libertad que da – no sólo nuestra propia democracia estadounidense – sino también las democracias de todas partes, su nivel moral y espiritual. Finalmente, esta libertad en Cristo condiciona la posibilidad de nuestro propio desarrollo humano.

“¡Arrepiéntete y cree en el Evangelio!” (Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva.) Esas palabras finales que acabamos de escuchar del Evangelista San Marcos delinean el paso de una libertad interior verdadera y perdurable que propaga el amor y la misericordia de Cristo en todo el mundo. Los tres principios cuaresmales de oración, ayuno y obras de caridad son como una clase de gimnasia espiritual – entrenamiento de resistencia contra las tentaciones diarias si se quiere – que nos fortalecen para seguir a Cristo y por lo tanto ser más amorosos, más misericordiosos, más pacientes y más libres como seres humanos.

¡Por lo tanto, bienvenidos a su Iglesia! ¡Bienvenidos a su refugio seguro del santuario! ¡Bienvenidos a su espacio de libertad humana! ¡Bienvenidos a esta temporada de Cuaresma que los santificará y los librará para convertirlos en la mejor persona que Dios creó para que fueran  a imagen de nuestro Señor y Salvador Jesucristo! ¡La paz del Señor esté con ustedes!

Art: “Tentación de Cristo en el Desierto,” Juan de Flandes (1450-1519), Dominio Público, via Wikimedia Commons

Homily – Rite of Election and First Sunday of Lent 2024(B).spa