Day 4 – 9 Days for Life 2023 - Archived

by Stephanie Sanchez

Day 4 of the #9DaysforLife novena! May expectant fathers lovingly support the mothers of their children in welcoming new life.
https://www.respectlife.org/day-4


 

Reflection
When God fashioned the human person in His own image and likeness, He destined us for eternal life with Him. Yet because of the sin of our first parents, death entered the world. The book of Genesis recounts the first occasion in which a person takes the life of another, as Cain violently kills his brother Abel. This instance of brother rising up against brother “at the very dawn of history is thus a sad witness of how evil spreads with amazing speed” (Evangelium vitae 8).

From the time of creation, disregard for human life has continued to spread. When we, like Cain, allow sin to find a place in our hearts, we become blinded to the truth. Sometimes this blindness might be so deep that we fail to recognize the undeniable humanity of unborn children. We may even tragically believe the lie that abortion is an act of compassion. But we know that “life, especially human life, belongs only to God: for this reason whoever attacks human life, in some way attacks God himself” (EV 9). Let us pray that all who support abortion will encounter the transforming love of the Father and, with repentant hearts, seek His mercy.

¡¡Día 4 de la novena #9diasporlavida! Que los futuros padres apoyen amorosamente a las madres de sus hijos al acoger una nueva vida.
https://es.respectlife.org/day-4


Reflexión
Cuando Dios formó a la persona humana a su imagen y semejanza, nos destinó para la vida eterna con él. Sin embargo, debido al pecado de nuestros primeros padres, la muerte entró en el mundo. El libro del Génesis relata la primera ocasión en que una persona le quita la vida a otra, cuando Caín mata violentamente a su hermano Abel. Este caso de hermano alzándose contra hermano “al comienzo de la historia es el triste testimonio de cómo el mal avanza con rapidez impresionante” (Evangelium vitae 8).

Desde el momento de la creación, la indiferencia por la vida humana ha seguido extendiéndose. Cuando nosotros, como Caín, dejamos que el pecado encuentre un lugar en nuestro corazón, nos volvemos ciegos a la verdad. A veces esta ceguera puede ser tan profunda que no reconocemos la humanidad innegable de los niños en el vientre materno. Podemos incluso creer trágicamente la mentira de que el aborto es un acto de compasión. Pero sabemos que “la vida, especialmente la humana, pertenece sólo a Dios: por eso quien atenta contra la vida del hombre, de alguna manera atenta contra Dios mismo” (EV 9). Oremos para que todos los que apoyan el aborto se encuentren con el amor transformador del Padre y, con el corazón arrepentido, busquen su misericordia.