The Pope Video – November 2022/ El video del Papa - Archived

by Stephanie Sanchez
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We pray for children who are suffering, especially those who are homeless, orphans, and victims of war; may they be guaranteed access to education and the opportunity to experience family affection.

Pope Francis – November 2022

There are still millions of boys and girls who suffer and live in conditions very similar to slavery.
They aren’t numbers: they are human beings with names, with a face of their own, with an identity that God has given them.
Too often, we forget our responsibility and we close our eyes to the exploitation of these children who don’t have a right to play, to study, to dream. They don’t even enjoy the warmth of a family.
Each marginalized child, abandoned by his or her family, without schooling, without healthcare, is a cry! A cry that rises up to God and shames the system that we adults have built.
An abandoned child is our fault.
We can no longer allow them to feel alone and abandoned —they are entitled to an education and to feel the love of a family so they know that God does not forget them.
Let us pray for children who are suffering, especially for those who are homeless, orphans, and victims of war. May they be guaranteed access to education and may they have the opportunity to experience family affection.

Recemos para que los niños y niñas que sufren, los que viven en las calles, las víctimas de las guerras y los huérfanos, puedan acceder a la educación y redescubrir el afecto de una familia.

Papa Francisco – Noviembre 2022

Todavía hay millones de niños y niñas que sufren y viven en condiciones muy parecidas a la esclavitud.
No son números: son seres humanos con un nombre, con un rostro propio, con una identidad que Dios les ha dado.
Demasiadas veces olvidamos nuestra responsabilidad y cerramos los ojos ante la explotación de estos niños que no tienen derecho ni a jugar, ni a estudiar, ni a soñar. Ni siquiera tienen el calor de una familia.
¡Cada niño marginado, abandonado por su familia, sin escolarización, sin atención médica, es un grito! Un grito que se eleva a Dios y acusa al sistema que los adultos hemos construido.
Un niño abandonado es culpa nuestra.
No podemos permitir más que se sientan solos y abandonados; necesitan poder recibir una educación y sentir el amor de una familia para saber que Dios no los olvida.
Recemos para que los niños y niñas que sufren, los que viven en las calles, las víctimas de las guerras y los huérfanos, puedan acceder a la educación y redescubrir el afecto de una familia.