The Pope Video – September 2022/ El video del Papa

by Stephanie Sanchez

We pray that the death penalty, which attacks the dignity of the human person, may be legally abolished in every country.

Pope Francis – September 2022

Each day, there is a growing “NO” to the death penalty around the world. For the Church, this is a sign of hope.
From a legal point of view, it is not necessary.
Society can effectively repress crime without definitively depriving the offenders of the possibility of redeeming themselves.
Always, in every legal sentence, there must be a window of hope.
Capital punishment offers no justice to victims, but rather encourages revenge.
And it prevents any possibility of undoing a possible miscarriage of justice.
Additionally, the death penalty is morally inadmissible, for it destroys the most important gift we have received: life. Let us not forget that, up to the very last moment, a person can convert and change.
And in the light of the Gospel, the death penalty is unacceptable. The commandment, “Thou shalt not kill,” refers to both the innocent and the guilty.
I, therefore, call on all people of goodwill to mobilize for the abolition of the death penalty throughout the world.
Let us pray that the death penalty, which attacks the dignity of the human person, may be legally abolished in every country.

Recemos para que la pena de muerte, que atenta contra la inviolabilidad y dignidad de la persona, sea abolida en las leyes de todos los países del mundo.

Papa Francisco – Septiembre 2022

Cada día crece más en todo el mundo el NO a la pena de muerte. Para la Iglesia esto es un signo de esperanza.
Desde un punto de vista jurídico, no es necesaria.
La sociedad puede reprimir eficazmente el crimen sin quitar definitivamente a quien lo cometió la posibilidad de redimirse.
Siempre, en toda condena, debe haber una ventana de esperanza.
La pena capital no ofrece justicia a las víctimas, sino que fomenta la venganza.
Y evita toda posibilidad de deshacer un posible error judicial.
Por otro lado, moralmente la pena de muerte es inadecuada, destruye el don más importante que hemos recibido: la vida. No olvidemos que, hasta el último momento, una persona puede convertirse y puede cambiar.
Y a la luz del Evangelio, la pena de muerte es inadmisible. El mandamiento «no matarás» se refiere tanto al inocente como al culpable.
Por eso, pido a todas las personas de buena voluntad que se movilicen para lograr la abolición de la pena de muerte en todo el mundo.
Recemos para que la pena de muerte, que atenta contra la inviolabilidad y dignidad de la persona, sea abolida en las leyes de todos los países del mundo.